La Tierra se está calentando, y los glaciares se están derritiendo. A pesar de eso, no toda el agua de deshielo proveniente de los glaciales está contribuyendo a la elevación del nivel del mar. En el Tíbet, como revelan las mediciones efectuadas por un equipo internacional de investigadores, una proporción significativa del agua de los deshielos permanece sobre tierra firme. Las consecuencias son, sin embargo, igualmente negativas: Esa agua extra puede causar que los lagos sin desagüe se desborden e inunden de manera catastrófica valiosos pastizales.

Los glaciares son importantes indicadores del cambio climático. El calentamiento global causa que los glaciares de las montañas se fundan, y de este modo contribuyan, junto al deshielo paulatino de las colosales capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, a la elevación del nivel global del mar. Los glaciares del Tíbet también están perdiendo masa claramente, como han comprobado unos científicos de las universidades de Zúrich en Suiza, Tubinga en Alemania y Dresde también en Alemania, valiéndose de mediciones satelitales con tecnología láser.

Durante la última década, el equipo de Tobias Bolch, un glaciólogo de la Universidad de Zúrich, ha documentado una pérdida evidente de masa de alrededor de 16 gigatoneladas por año en alrededor del 80 por ciento de los glaciares tibetanos. (Una gigatonelada equivale a mil millones de toneladas.)

A primera vista, el hecho de que no toda el agua procedente del deshielo fluye hacia el mar a través de los grandes ríos asiáticos, mitigándose así el aumento del nivel del mar, puede parecer algo positivo y esperanzador. Sin embargo, esa agua de la fusión de glaciares que no acaba en el mar causa desbordamientos e inundaciones que a corto plazo son un problema peor. Se estima que unas dos gigatoneladas anuales de agua de deshielo, según los resultados de los primeros cálculos de esta clase que se ha logrado hacer con un nivel razonable de precisión y fiabilidad, van a parar a lagos tibetanos cerrados sin salida al mar, causando su desbordamiento y hasta la destrucción de algunas de las estructuras naturales que servían de diques, con el resultado de que valiosas áreas de pastizales han quedado sumergidas bajo el agua.